Movilidad a Karlshamn (Suecia)
Texto completo sobre la movilidad de Laura a Suecia

El mes de julio del 2024 tuve la oportunidad de asistir a un curso sobre “Soft Skills” (con la traducción, poco afortunada en mi opinión, de “Habilidades Blandas”) en Palermo, Sicilia. Allí pude conocer a gente muy interesante, profesionales de distintos lugares de Europa con los que compartí una semana. De ahí, salieron contactos que se fueron convirtiendo en relaciones, fruto del interés por compartir experiencias de aprendizaje y prácticas educativas. Uno de estos contactos es Lena Wall, bibliotecaria de Osterslättsskolan de Karlshamn en el sur de Suecia. A lo largo de este curso 24-25 hemos seguido en contacto y esto finalmente cristalizó en un job shadowing en la última semana de abril.
Con esto pretendo explicar lo que para mí es un pilar fundamental del proyecto Erasmus+: el proceso de interaccion entre culturas, de diferentes contextos nacionales europeos y con formas diversas de conocer, que además luego pueden cristalizar en algo más personal y también más profesionalmente específico. Es este el caso de mi job shadowing a tres centros educativos en Karlshamn: Osterslättsskolan (secundaria), Vägga gymnasieskola (bachillerato y sueco para extranjeros) y Lärcentrum (educación de adultos).
Ubicación de la ciudad de Karlshamn.
FOTO: EOI Pozuelo

Calle principal de Karlshamn.
FOTO: EOI Pozuelo
En mi caso han sido 4 días de experiencias tanto de aprendizaje como culturales que demuestran que hay enfoques diversos, pero con un fin común en los sistemas educativos: una inquietud por explorar y mejorar aquello que lo requiere, con la calma y el disfrute como herramientas fundamentales.

Centro educativo de secundaria (Osterslättsskolan).
FOTO: EOI Pozuelo

Centro educativo de bachillerato y aprendizaje de sueco para extranjeros (Vägga gymnasieskola).
FOTO: EOI Pozuelo
Hay una palabra: “Fika” que se remonta al siglo XIX y que es una inversión de la forma antigua “kaffi” de decir “café” en sueco. Esta palabra pasó a describir todo un acto social: hacer una pausa, conversar y compartir un momento con otros. Ahora mismo, en Suecia esta palabra tiene una importancia increíble en el día a día en todos los aspectos de la vida, incluso en el profesional. Así se ve en los centros educativos en los que he estado y en los que existen muchos espacios –porque existen momentos asignados para ello- para relajarse, para hablar, para jugar al billar o al futbolín, no solo en una estancia concreta, sino también desperdigados por los pasillos o entre aulas. La comodidad es esencial y eso se pone de manifiesto en cuanto se pisa un centro educativo. En mi caso, me llamó poderosamente la atención el concepto de biblioteca, que asocio con silencio, concentración y recursos bibliográficos y que aquí está más relacionada con lugar de encuentro y de juego, de autogestión, de clases extra-escolares y por supuesto de recursos bibliográficos también. Los bibliotecarios, además de las labores de préstamo, adquisición de fondos y administración de la biblioteca, también ayudan a buscar información para proyectos e imparten una clase interesantísima y necesaria llamada algo así como “formación en competencias críticas”, al menos una vez al año, y en la que se aprende cómo citar, las fuentes que se deben utilizar, cómo estructurar un proyecto o la bibliografía y también qué no es válido (cortar y pegar, utilizar exclusivamente Wikipedia o no incluir la fuente). Además, los responsables de biblioteca llevan préstamos de portátiles y cargadores (si alguien se lo ha olvidado en casa), clubes de lectura y gestionan algunas actividades extraescolares y hacen talleres en momentos puntuales del curso académico (Navidad, la Pascua o Halloween, por ejemplo). Existen préstamos interbibliotecarios a través de la biblioteca municipal de tal forma que hay un sistema de recogida y entrega de libros regido por el ayuntamiento entre todas las bibliotecas de la comarca. Hasta la pandemia incluso también eran espacios para Fika, con un buen café y un bollo.

Lena Wall en la sección de español de la biblioteca de Osterslättsskolan.
FOTO: EOI Pozuelo
Pero también voy a utilizar la palabra «Fika» como metáfora del aprendizaje, porque nos recuerda que aprender no es solo acumular conocimientos, sino también hacer pausas conscientes para asimilar, compartir y conectar. Así como el ‘Fika’ crea un espacio para el encuentro humano y el disfrute, el aprendizaje significativo ocurre en esos momentos de intercambio, reflexión y comunidad. Y eso es lo que he observado como pretensión fundamental de la comunidad educativa sueca.
Otra parte de mi experiencia era asistir a clases – de inglés y español-, en este caso de alumnos de secundaria. En este caso, me han llamado la atención varias cosas y una de ellas es que no se utilizan los niveles establecidos en el MECR y hay una variedad muy amplia de niveles en el mismo grupo. Por lo que me comentaron los profesores esto es bastante habitual y en gran medida tiene que ver con la incorporación de alumnos provenientes de otros países y, por ende, con distinto idioma. El uso de libros de texto es residual en las clases de idiomas y se utilizan solo como apoyo. Tampoco se lleva material escolar, más allá del portátil que cada alumno tiene como préstamo a lo largo del curso. La recogida de móviles en unas cestas a principio de la clase está totalmente asentada, incluso si hay algún alumno que se hace el remolón y es la profesora quién lo tiene que recordar. Resulta natural, vamos. Las clases están totalmente equipadas y automatizadas, pero sin embargo no hay decoración en las paredes y eso da una sensación de desangelo que choca con los butacones que te encuentras en los pasillos.
Ya en la primera entrevista que tuve con el director del centro Osterslättsskolan supe que el español es la tercera lengua y que está de moda por dos razones fundamentales: el fútbol y el turismo. Por eso, asistir a una clase de español me apetecía mucho y me sorprendió lo que vi: la comunicación oral prácticamente no existía porque los alumnos trabajaban a través de la plataforma que utilizaban, viendo un vídeo, haciendo un juego, haciendo una comprensión auditiva, con lo cual la interacción oral en la lengua de aprendizaje entre los miembros de la clase era mínima. Se aprovechó que estuviera ahí y me iba pasando entre los alumnos, siguiendo las indicaciones de la profesora, para hablar un poco con ellos y fue muy interesante ver la reticencia que tienen algunos por no estar expuestos a estas situaciones comunicativas y lo contentos que se pusieron algunos –los menos- de utilizar lo que sabían en una situación real. La reflexión que me hice es que la amplia exposición de nuestros alumnos a la expresión oral funciona y muy bien, además.
El tercer centro, Lärcentrum , es un centro muy moderno para educación de adultos. Con respecto a estas enseñanzas existen dos grandes categorías: la enseñanza a adultos que reinician sus estudios o quieren cambiar de rumbo laboral y la enseñanza de sueco a migrantes. Suecia es un país muy abierto a la experiencia migratoria y un ejemplo de esto fue la migración siria a partir del 2011. Hay muchos estudiantes procedentes de distintos países cuya lengua materna es el árabe que participan en el programa de enseñanza del idioma sueco para inmigrantes adultos. El aprendizaje de sueco en muchas ocasiones desemboca en la formación en cursos para la inserción laboral. Con esto quiero decir, que las dos categorías están imbricadas y tienen como fin la integración en el país. Con respecto a esto, y tal y como me comentó el coordinador Erasmus de educación para adultos, Jim Nilsson, cualquier persona puede inscribirse y ser becado en cualquier curso y además puede recibir un préstamo del gobierno con un interés realmente bajo. Es decir, las posibilidades educativas son amplias y muy beneficiosas. Tanto es así, que, en muchos casos, los estudiantes adultos estiran su formación a lo largo de los años porque el sistema de subvención es muy favorecedor. Sin duda, un arma de doble filo.
En definitiva y a modo de conclusión, la posibilidad de ver cómo funcionan otros sistemas educativos es muy enriquecedor y se presta a una reflexión sobre nuestro propio sistema. En mi caso, son tres las conclusiones fundamentales de esta experiencia en el sur de Suecia: la comodidad del entorno como facilitador de la comunicación y la convivencia, la accesibilidad completa y gratuita a una educación en su totalidad (matrícula, tasas, libros, ordenador e incluso lápices) y la apertura y el incentivo a la inmigración laboral. Con respecto a la reflexión que surge de esta estancia en mi realidad como docente, me planteo si no se puede hacer más por nuestros alumnos con menos oportunidades y también me congratulo sobre la enseñanza y el aprendizaje de las lenguas en las Escuelas Oficiales de Idiomas.
