Movilidad a Burdeos (Francia)
Texto completo sobre la movilidad de Cristina B., profesora de Francés de la EOI de Pozuelo, a Burdeos.

En la Plaza de la Bolsa, el corazón de Burdeos.
FOTO: EOI Pozuelo
En primer lugar, quiero dar las gracias a la Escuela Oficial de Idiomas de Pozuelo de Alarcón por darme de nuevo la oportunidad de participar en un programa Erasmus+. Esta vez emprendí la movilidad en solitario, con la ilusión y el reto de seguir formándome como profesora de francés.
La semana en Burdeos fue intensa y muy enriquecedora. El curso estaba dedicado a la motivación en el aula, un tema que me interesa especialmente porque, como sabemos, aprender una lengua extranjera no siempre resulta fácil para los alumnos. Uno de los aspectos más interesantes fue descubrir cómo utilizar escenas de películas, o cómo una secuencia cinematográfica puede convertirse en un punto de partida para la conversación, la creatividad y la reflexión cultural. También trabajamos con canciones, explorando diferentes actividades que van mucho más allá de la simple comprensión de la letra: desde debates sobre los temas que plantean, hasta la creación de proyectos inspirados en la música. Me llevé muchas ideas que estoy deseando poner en práctica en mis clases.

Profesores de todo el mundo asistentes al curso.
FOTO: EOI Pozuelo
El grupo estaba formado por 17 profesores de distintas partes del mundo, lo que hizo la experiencia aún más especial. Había compañeros europeos, pero sobre todo muchos asiáticos. Me sorprendió descubrir que en varios países de Asia el francés se ha convertido en una segunda lengua extranjera muy demandada, lo cual me hizo reflexionar sobre la expansión de nuestra lengua de enseñanza y sobre las diferentes motivaciones que llevan a los alumnos a estudiarla en contextos tan lejanos. Las conversaciones con mis compañeros fueron muy enriquecedoras: compartimos materiales, experiencias y también nuestras inquietudes como docentes. Fue un recordatorio de que, aunque procedamos de realidades educativas muy diferentes, tenemos retos comunes y la misma pasión por la enseñanza.
Fuera del aula, Burdeos me encantó. La ciudad respira historia y modernidad a la vez. En verano está llena de vida: terrazas repletas, mercados al aire libre, actividades culturales en las plazas y un ambiente animado que invita a callejear. Me impresionó especialmente el casco histórico, con su arquitectura elegante y sus calles llenas de encanto, pero también los paseos junto al río Garona.

En la Plaza de la Comedia, bajo el reloj de las cuatro caras.
FOTO: EOI Pozuelo
Además, aproveché la estancia para hacer una excursión a Saint-Émilion, una pequeña joya medieval rodeada de viñedos. Sus calles empedradas, sus bodegas históricas y sus vistas sobre el paisaje bordelés me dejaron un recuerdo imborrable. Fue como viajar en el tiempo y descubrir, al mismo tiempo, la importancia del vino en la cultura y la identidad de la región.
Esta movilidad Erasmus+ no ha sido solo una oportunidad para mejorar como docente, sino también para crecer a nivel personal.
En definitiva, Erasmus+ me ha regalado una semana intensa de aprendizaje, convivencia y descubrimiento. Y, sobre todo, me ha recordado por qué disfruto tanto enseñando francés.
Cristina B.

Los primorosos viñedos de Saint Emilion.
FOTO: EOI Pozuelo
