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Movilidad a Faro (Portugal): Curso de Inteligencia Emocional

La inteligencia emocional es la capacidad de reconocer, gestionar y utilizar las emociones para relacionarnos mejor con nosotros mismos y con los demás, tanto a nivel personal como profesional.¿Por qué es una destreza cada vez más importante en nuestra vida? Porque favorece nuestro bienestar mental, potencia el aprendizaje, la resiliencia y el rendimiento individual o en equipo. En consecuencia, reduce el estrés, y demás, en muchos contextos es un factor más determinante que el coeficiente intelectual.

Esta habilidad se puede aprender, practicar y mejorar a lo largo de la vida. Según Daniel Goleman, uno de los autores más influyentes en este campo, incluye competencias como: la autoconciencia de las propias emociones, la autoregulación, la motivación, la empatía, y las habilidades sociales. Esta es la razón por la que me inscribí en el curso Enhacing Emotional Intelligence (“Mejorando la Inteligencia Emocional”) en Faro, Portugal, junto a un grupo de profesores de 9 nacionalidades distintas, y cuya labor docente se desarrolla en educación primaria, secundaria, así como en la enseñanza universitaria.

Asistentes al curso en el puerto de Faro.
FOTO: EOI Pozuelo

Durante cinco días realizamos actividades de reflexión; escucha activa y comunicación respetuosa; role-plays de conversaciones difíciles; ejercicios de observación no verbal, que consistían en la identificación de emociones solo por gestos o tono de voz;  reflexionamos sobre experiencias de sentirnos comprendidos o incomprendidos; experimentamos diferentes respuestas: confrontación agresiva, evasión y comunicación asertiva y analizamos qué respuesta generaba mejores resultados emocionales y relacionales; intercambiamos prácticas guiadas de la gratitud y la respiración para recuperar la calma, sin olvidar temas como el descanso o la nutrición. Objetivo: fortalecer el equilibrio emocional de uno mismo. Al fortalecer nuestro propio equilibrio emocional, contribuimos también al bienestar emocional de quienes te rodean, convirtiéndote en un referente o guía para ellos, como un faro que orienta en medio de la tempestad.

Actividades interesantes y diferentes: reflexión, escucha activa y comunicación respetuosa, role-plays de conversaciones difíciles, ejercicios de observación no verbal, etc.
FOTO: EOI Pozuelo

La inteligencia emocional se trabaja de manera distinta con niños que con adultos. En primer lugar, los adultos ya poseen un vocabulario emocional y experiencias vitales, pero a menudo deben reaprender a gestionar sus emociones y romper patrones que les perjudican en contextos complejos como el trabajo, la familia o el liderazgo. En segundo lugar, los adultos mejoran esta destreza mediante la reflexión, y la aplicación en su vida diaria. La inteligencia emocional se trabaja sobre todo a través de la autoconciencia: llevar un diario emocional o practicar mindfulness, técnicas de pausa consciente (respiración, reestructuración cognitiva – una técnica utilizada en psicología que consiste en identificar, cuestionar y modificar pensamientos negativos o poco útiles para reemplazarlos por otros más realistas o positivos. Básicamente, es entrenar nuestra mente para ver las cosas de otra manera. No se trata de ignorar los problemas, sino de cambiar la manera en que los interpretamos para reducir el malestar emocional y mejorar nuestra capacidad de afrontamiento.

Por último, la IE en adultos, se potencia también con la empatía, la comunicación asertiva, debates y feedback en grupo sobre experiencias emocionales en la vida real. Sin embargo, tanto en niños como en adultos, trabajar la inteligencia emocional requiere espacios seguros para expresarse sin miedo, modelos positivos (los niños imitan; los adultos buscan referentes) y una práctica constante.

Mural de trabajo, pleno de participación.
FOTO: EOI Pozuelo

Me gustaría concluir esta publicación destacando el magnífico entorno en el que se desarrolló el curso. Faro, capital del Algarve en Portugal, es una ciudad que ofrece un contraste entre un centro elegante y un casco antiguo con aires nostálgicos y decadentes. Frente a su costa se despliega la Ría Formosa, un parque natural formado por un conjunto de islas de gran encanto. La arquitectura de Faro, iluminada por un sol que realza la belleza de lo imperfecto, nos recuerda que, al igual que la ciudad, nuestras emociones también tienen matices de claroscuro; nuestro esfuerzo por potenciar la inteligencia emocional consiste en reconocer, aceptar y valorar esas imperfecciones para gestionarlas de manera adecuada y así poder crecer.

El puerto de Faro, la capital del Algarve (Portugal).
FOTO: EOI Pozuelo

Me siento muy agradecida por la oportunidad de participar en una movilidad Erasmus +. Los ratos libres que el programa nos permitió por las tardes fueron especialmente valiosos, ya que no solo nos dieron la oportunidad de conocer lugares de gran belleza natural y cultural, sino también de compartir momentos de diversión, risas y compañerismo, lo que fortaleció nuestras relaciones y enriqueció las conversaciones en clase, abriendo al mismo tiempo el camino a futuras oportunidades de colaboración. Esta convivencia nos ha permitido crear un vínculo especial entre nosotros, una conexión que, sin duda, permanecerá a lo largo del tiempo.

Ewa P.


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